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La eficacia de la fertilización “a medida” está directamente asociada a una adecuada evaluación de las necesidades nutritivas de los cultivos. Atendiendo a su naturaleza y estado fenológico y a las condiciones particulares en las que se desarrollan (determinadas mediante herramientas entre las que se incluyen análisis de material vegetal, suelos y aguas de riego), se puede llegar a alcanzar un conocimiento muy aproximado de las necesidades de fertilización para su óptimo desarrollo en cada momento. Una vez establecidas estas necesidades, se elabora un plan de fertilización para suministrar a las plantas los nutrientes requeridos en las cantidades equilibradas y precisas. En este contexto, se origina la demanda de los fertilizantes “a medida”, esto es, aquellos cuya composición y características responden a los requerimientos agronómicos del cultivo.
Al adoptar esta innovadora técnica de fertilización, realizando los aportes nutricionales de forma ajustada a las necesidades del cultivo, se minimiza el impacto medioambiental derivado de un uso inadecuado y a veces excesivo de fertilizantes, optimizándose además el rendimiento económico de la explotación.
Actualmente se puede fertilizar “a medida” a través de todos los sistemas o modalidades de riego y fertilización existentes, desde los métodos de riego y fertilización tradicional, incluyendo los modernos equipos de aplicación para cultivos extensivos, hasta las más sofisticadas técnicas de riego localizado e hidroponía. De hecho, se pueden elaborar “a medida” compuestos de mezcla (blending) para cultivo tradicional y extensivo, y cristalinos solubles y fertilizantes líquidos claros con características adecuadas para su aplicación en cultivo extensivo (aplicación al suelo, aspersión,...), riego por goteo, hidroponía o pulverización foliar.
Son muchas las características a considerar en el desarrollo de estos productos para su ajuste a las necesidades concretas de un cultivo. En este sentido, hay aspectos generales a considerar sea cual sea el tipo de fertilizante, como el equilibrio NPK, la distribución de formas del nitrógeno (amoniacal, nítrica, uréica, liberación controlada), la presencia de elementos secundarios (calcio, magnesio o azufre) o microelementos (hierro, manganeso, cinc, cobre, boro y molibdeno), las limitaciones en el contenido en cloruros o sulfatos, la incorporación de complejantes, quelatantes, etc..., y otros aspectos particulares asociados a la propia naturaleza del producto como, por ejemplo, en el caso de los fertilizantes líquidos, el pH, la capacidad acidificante o la resistencia a la cristalización por frío.
Todas estas características han de determinarse en función de las necesidades del cultivo y del tipo de explotación, y constituyen los datos de partida para el diseño de estos productos y su posterior fabricación. |
Cuando ofertamos un fertilizante “a medida” no ofrecemos un fertilizante definido sino la posibilidad de diseñar y fabricar el que mejor se ajusta a los requisitos de una determinada explotación agrícola.
Nuestro servicio incluye:
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líquidos para aplicación foliar o al suelo, directamente o mediante fertirrigación
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sólidos de mezcla para riego tradicional y/o abonado de fondo
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sólidos cristalinos para fertirrigación
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Garantía de calidad fundamentada en un riguroso control del proceso de fabricación y del producto final.
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Adaptación de la cantidad a fabricar a las necesidades del cliente. La versatilidad de nuestros nuevos sistemas de producción permite que el empleo de “los fertilizantes a medida” no quede restringido a las grandes explotaciones, con altos consumos, sino que también puedan adoptar este sistema de fertilización los agricultores que cuentan con una menor superficie de cultivo.
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Máxima rapidez. Contamos con la capacidad técnica e infraestructura adecuada para minimizar el tiempo necesario en completar el proceso desde el diseño del producto hasta su expedición al cliente.
Para más información, contacte con nosotros. |